Empleados que PUSIERON PANTALLAS A 10 pesos por EL BUEN FIN, escriben CARTA A LOS APROVECHADOS

En Chihuaha prácticamente regalaron toda la mercancía por el buen fin.

El buen fin es por excelencia el din de semana en donde no se ahorra ni madres porque las rebajas que te hacen creer que tienen los artículos en realidad no existen y todo es una estafa, pero en un Soriana de Chihuahua las gangas si que estuvieron chidas.

Los carteles de precios aereos que pusieron tenían puntos en lugar de comas, lo que para muchos que si entraban a clases en la escuela significa que tenían punto decimal, es decir, si una pantalla valía 10 mil 990 pesos (10,990) ya con el punto entre el 10 y el 9 son 10 pesos con 99 centavos, o sea 11 varos ¡¡QUÉ BARAAAAATO!!.

El problema para la tienda no fue que pusieron solo la pantalla sino que también la surraron con varios electrodomésticos: el bafle a 1 peso con 59 centavos, el horno de microondas a 1 peso con 19 centacvos y así varias cosillas que si estuvieron muy pasadas de lanza.

Y obvio llegaron los vivos pero entre ellos un don que compró 10 pantallas a 11 pesos y todavía le llamó a toda su familia y amigos para que fueran a comprar lo que les hiciera falta ¿Se imaginan al cagadón que le pusieron a los empleados?, y dejen el regaño a parte, les descontaron todas las prestaciones de ley: aguinaldo, caja de ahorros, bonos y hasta a su madrecita de por vida hasta que paguen todo lo robado.

Es por eso que escribieron ésta carta a los aprovechados:

 

“Nos gustaría que la comunidad se entera de toda la frustración que pasamos ese día los empleados de Soriana, que se enteren de la verdad sobre ese horrible día y no se trata de defender a la empresa, sino más bien a los colaboradores, porque nadie se imagina lo que se siente trabajar semanas antes para lograr hacer un Buen Fin; las horas extra que hay que poner para lograrlo (…).
“Ese día fue impactante que una sola persona fuera quien causó todo ese revuelo, ella habló a todos sus conocidos para que vinieran a tomar literalmente las cosas que por error estaban marcadas en un aéreo, pero que en la parte de abajo de la isla estaba bien el precio y en la entrada de la tienda también, así como en cada uno de los artículos (…).

“A esa mujer no le importó, solo veíamos que todo nuestro esfuerzo se venía abajo y la gente inconsciente no pensaba en nosotros, solo tomaban los artículos al por mayor como si se regalaran y no solo eso, después de que PROFECO llegó a checar el supuesto error, le les avisaba que la tienda estaba clausurada y que dejaran los artículos porque no habría venta.

“La mujer que ocasionó todo se fue de la tienda como una cobarde dejando todo un desorden pues la gente ya no quería soltar las pantallas y pasando las horas comenzaron a robarse otros productos o lo que estaba a su alrededor para comérselo sin pagar (…).

“Ya entrada la noche, empezaron a agarrar cobijas, a bajar colchones, a golpear a mis compañeros (…) y no solo eso, en la madrugada se juntaron todos a hacerle bola al abogado de la empresa para exigir que se les regalara las pantallas (…) mientras nosotros nos reuníamos para rezar. Cuando al fin lograron su cometido salían de la tienda muy victoriosos burlándose de nosotros en la cara porque gritaban: “El pueblo unido jamás será vencido”.

“¿Pueden creerlo? ¿Unido para qué? ¿Para el vandalismo?”, dice la carta.”